Ser propietario de una casa tiene sentido por muchos motivos, tanto financieros como emocionales.
Y mientras que los motivos financieros son convincentes, los emocionales también son muy importantes.
Su casa es su santuario, un lugar donde todos se pueden sentir seguros. Donde los niños pueden crecer y los padres pueden verlos crecer. Un lugar para que los amigos se reúnan, las familias prosperen y las tormentas se pasen.
Y lo más importante, cuando usted COMPRA una casa, usted es DUEÑO de un bien inmobiliario importante.
Es suya. Para pintarla y decorarla como le guste. Para disfrutar, vivir y llamarla propia.
Hay varios motivos cuantificables para ser dueño de una casa.
Pero algunos de los mejores no lo son.